 Desde el Café de Paris, donde un plato de farfale pomodoro, una ensalada niçoise y una cerveza, cuestan 52,40 euros, y a pesar de los guardarrailes, se puede observar con detalle el constante ir y venir de un montón de vehículos, casi todos descapotables y de las más variadas marcas (Porsche, BMW, Audi, Jaguar, Ferrari, Aston Martin, un Bentley y varios SLK) que se pasean por la plaza del Gran Casino lentamente. Aunque en alguna ocasión a alguién se le pilla el pie en el acelerador, la verdad es que circulan con exasperante lentitud. Como si se tratara de un accesorio de serie, en cada uno de estos vehículos, una o varias chicas, rubias en casi su totalidad; unas con con gorra, otras con la melena al aire, pero todas con gafas de sol, hacen lo que hoy viernes -que no hay F1- hay que hacer en Montecarlo: circular para "Ver y ser vistas..." Copas. El programa de actividades previsto para hoy viernes, con las calles abiertas y sin el estruendo de los F1 que van como locos, consiste en lo siguiente: por la tarde de copas en las terrazas de los bares, con ellos acodados en los guardarrailes cerveza en mano (algunos con un vaso de Jack Daniels) y en grupos de tres, mientras que ellas - a cual más impresionante- en igual formación, beben agua. A eso de las ocho, más o menos, será el momento de pensar en la cena que, en Mónaco durante la semana del Gran Premio, tiene tres claras opciones. La primera, y la más complicada, es la de ser invitado a una cena privada con posterior Party, en un Yate, en un buen Restaurante, en una lujosa villa en Cap Ferrat o en un prestigioso hotel. Para ello debes tener invitación y además que tu nombre esté en una lista. Si eres del sexo femenino y agradecida en tus formas, lo de la lista les da igual... La segunda opción es la cena en grupo en una pizzeria (caro), un bistrop (muy caro) o en casa de este o aquél amigo del amigo de mi amigo (la más económica). Opción que, con suerte, puede incluso incluir un baño en la piscina, o un revolcón en un jacuzzi... ya sabes. Discotecas. Tras la cena, menos los del Yate o los que la han celebrado en casa privada en el jacuzzi, el resto vuelve a las calles (más copas) a la espera de que abran las discotecas (abren temprano, a las diez ya hay gente dentro) Los del Yate, obviamente, ya se lo montan por su cuenta..., claro. Hay tres discotecas -bueno, hay más, pero solo conozco tres- como muy recomendables: "Black-Diamond", "The Legend" y "Le Kiosque". En las dos primeras he estado, años atrás, invitado por una marca de relojes. De la tercera me echaron... por no ser Vip; lo que me confirmó, sin lugar a dudas, lo selectivo que era y debe seguir siendo este local. Todas las discotecas anuncían eso de que "hoy por la noche estará tal o cual piloto en este local", lo que no es cierto, pero si "cuela, cuela". La entrada te cuesta entre 300 y 1.000 euros !!!!. Sí señor. Pero ojo con derecho a copa (2) y a canapés (todos los que puedas comer durante la noche). Una vez dentro, piloto no hay ninguno, pero mecánicos de los distintos equipos de F1 hay un montón; de lo que si hay y muchas, son chicas (babes). Y así hasta las tantas. De madrugada, mientras los operarios del ayuntamiento montán de nuevo los guardarrailes, y sin controles de alcoholémia, las calles siguen bulliciosas y llenas de todo tipo de personajes con los más dispares automóviles. El sábado, a las 7 de la mañana, todo vuelve a la normalidad de un Gran Premio y Montecarlo se convierte de nuevo, en un mítico circuito de carreras.
> Fuente: Montecarlo: Ver y ser visto
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